Nacional eliminado y el mal recuerdo de una pésima copa
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Nacional cayó ante Junior en Barranquilla y quedó eliminado de la Copa Libertadores. El tricolor se despidió sin pena ni gloria del máximo torneo continental al culminar cuarto en su grupo y con solo tres puntos. Los 'cafeteros' acompañarán a River a la segunda fase
Fue de esos partidos lindos de ver. Un ataque atrás del otro. La pelota pasaba por el mediocampo sin pagar peaje. Las dos áreas eran el centro de operaciones de ambos equipos. Sobre todo en el segundo tiempo. Cuando a los oídos de los jugadores llegó el empate de Olmedo en Buenos Aires. Con ese resultado, Nacional ya estaba eliminado. Le daba lo mismo ganar, empatar o perder. Junior, en cambio, tenía que ganar. Por eso fue en búsqueda de la victoria y descuidó el fondo. La táctica le salió redonda. Porque en el primero de los dos minutos adicionados por el árbitro, logró el tanto del triunfo. Agónica clasificación, a tono con lo que fue el desempeño de los tres equipos en el grupo que River Plate ganó de punta a punta y sin despeinarse. Ni Junior, ni Olmedo, ni Nacional, merecían estar en la siguiente fase de la Copa, por la pobreza franciscana que demostraron en cada una de sus presentaciones.
El primer tiempo fue lo más parecido a un partido donde ninguno quería arriesgar, esperando a que los minutos pasaran y después, vemos que hacemos. Nacional tenía el balón. Lo manejaban bastante bien Coelho y Ligüera. Pero no profundizaba. No buscaba al único delantero que podía abrir la defensa de Junior, Gonzalo Castro. Cuando se animaron a pasársela (Rariz, después de un corner rechazado por un defensor), el trinitario marcó el primer gol con un zurdazo inatajable para Pérez.
Iban trece minutos y la ilusión tricolor tenía en que cimentarse. Sin embargo, cuatro minutos después, todo se desmoronó. Hasta la línea defensiva. Porque entre Leites, Victorino y Viera, edificaron el monumento al estatismo. Entonces Arzuaga, gordito pero ni lerdo ni perezoso, clavó un cabezazo defectuoso desde lo estético, pero que terminó con la pelota adentro del arco. Eso es lo que vale, en definitiva. Desde entonces el desarrollo del encuentro comenzó a desvirtuarse. Era un concurso al que cometiera el error más grosero.
El partido se hizo de ida y vuelta. Viera tapaba espectacularmente frente a Racero, Pérez o Arzuaga, y enfrente Pérez le ahogaba el grito de gol a Castro, en tanto que Ligüera y Morales desperdiciaban oportunidades muy claras para aumentar el marcador. Lasarte puso a Albín y puso a Suárez. Entre los dos crearon el segundo gol de Nacional. El juvenil debutante metió la pelota al medio del área y Albín, también juvenil pero con varios partidos en Primera, culminó de zurda. Fue a festejarlo como si valiera la clasificación, mientras el técnico lo empujaba a que volviera a la cancha. Faltaban siete minutos, pero ni una tonelada de goles más le brindaría a Nacional el pasaje a la tercera fase con el empate que entonces se registraba en el Monumental.
Menos, sin en la contra, Rariz le hace el penal que le hizo a Acuña. Se le tiró de atrás y andá a llorar al cuartito. Palacio lo remató a la izquierda de Viera y 2 a 2. También a Junior, se le estaba escapando la clasificación, pero de conservarse la igualdad en Buenos Aires, un gol más lo metía en la siguiente ronda.
Así fue nomás. En otro de los tantos ataques, Cassiani, que había entrado un ratito antes, tiró una pelota al medio del área de Nacional. Después de un rebote, Arzuaga la mandó a guardar. Fue el delirio de los barranquilleros. Y al líder del campeonato Uruguayo lo mismo le daba, aunque claro, no es lo mismo empatar que perder.
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