Blair triunfa en las urnas, pero guerra en Irak le pasa factura
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El primer ministro Tony Blair, que cumple 52 años el viernes, recibió el jueves como regalo de los británicos un tercer mandato histórico, pese al que la guerra de Irak le pasó una factura que debilitó su mayoría en el Parlamento.
El Partido Laborista obtendría una mayoría absoluta de 66 escaños en la Cámara de los Comunes, mucho menor que las 167 bancas que logró en las elecciones anteriores, en 2001.
Según esas estimaciones, divulgadas pocos minutos después del cierre de las urnas, los laboristas obtendrían 37 % de los votos, el Partido Conservador de Michael Howard 33 % y el Partido Liberal Demócrata de Charles Kennedy 22%.
El Partido Conservador, que impulsó una campaña centrada en el control de la inmigración, no sufrió la humillante derrota que prevían los últimos sondeos, que le daban menos del 30% de las intenciones de voto.
Pese a su debilitamiento político, confirmado en las urnas, Tony Blair entró en la historia de Gran Bretaña al convertirse en el primer dirigente laborista que obtuvo un tercer mandato consecutivo.
Blair iguala así el récord de la primera ministra conservadora Margaret Thatcher, que obtuvo tres mandatos consecutivos (1979-1990).
Si Blair cumple su mandato, superará el récord de la "Dama de Hierro", que gobernó Gran Bretaña durante 11 años.
Martyn HayhowNacido en 1953 en Edimburgo, Escocia, Anthony Charles Lynton Blair, que lidera el Partido Laborista desde 1994, igualó así el récord de la primera ministra conservadora Margaret Thatcher, que obtuvo tres mandatos consecutivos (1979-1990).
En 1997, Blair había ya establecido un récord al convertirse en el primer ministro más joven de la historia de Gran Bretaña, después del conservador Robert Jenkinson, electo primer ministro en 1812.
Ayudado por su carisma, Blair volvió a obtener una mayoría absoluta para los laboristas en 2001.
Estas primeras estimaciones indicarían que la controversia sobre la intervención británica en Irak -que colocó al líder laborista a la defensiva, durante las últimas semanas de la campaña electoral- incidió en el resultado de las elecciones, aunque lo más importante para los británicos fueron los logros económicos impulsados por Blair y su ministro de Finanzas, Gordon Brown.
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