Paolo Montero ya es de San Lorenzo
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El pase de Paolo Montero a San Lorenzo de Almagro sacudió el ambiente deportivo en Argentina. El recio uruguayo larga el Calcio y se viene a la Liga argentina -titula Olé en su portada-. ¿Cómo se dio la contratación? Alfaro, el DT del 'Santo' llamó a Fossati para preguntarle su opinión sobre el capitán celeste. ¿Qué le respondió el 'Flaco'? 'Contratalo ya. Es Paolo Montero y diez más'.
Contratalo ya. Es Paolo Montero y diez más". La voz de Jorge Fossati sonó contundente y, del otro lado de la línea, al que recibió la frase lo asaltó una seguridad tranquilizadora. Gustavo Alfaro, quizá invadido por una inevitable duda, dada la edad y la inactividad de Montero, había llamado al entrenador de la selección uruguaya para consultarlo sobre una eventual contratación del defensor, y su opinión era casi un plebiscito vinculante. El técnico colgó con la sensación de haber encontrado la pieza que le faltaba para construir un equipo apto para campeón.
A Alfaro le gusta pisar sobre seguro. Y al igual que lo hizo con el resto de los refuerzos, tomó él mismo el teléfono. Discó el 0059 y otros nueve dígitos, y un celular sonó del otro lado del Charco. El de Paolo Montero. "Me llamó para decirme que me quería en San Lorenzo. Y me entusiasmó. Me contó que está Cardozo, y que formó un equipo muy bueno. El club reúne todas las condiciones: es un grande, tiene un buen plantel. Y sobre todo, aspira al título. Siento que así cumplo el sueño que tuve de chico, el mismo que tienen todos en Uruguay: jugar en la Argentina. En Montevideo, vos prendés el televisor y parece que estás en la Argentina. Es así. Y después de tantos años en Europa, estar a 20 minutos de mi casa es una bendición", dijo el flamante refuerzo del Ciclón.
Con lo puesto, tomó un avión y aterrizó en Buenos Aires pasadas las 18.30. Sólo faltaba conversar sobre números, pero dado el entusiasmo mutuo parecía un trámite sencillo. Sólo restan detalles menores de papeleo, para que Montero firme el contrato (a préstamo, por un año) y acepte, recién ahí, posar con la Azulgrana. Por ahora estrecha la mano de Alfaro y se le escapa una media sonrisa. Y dice: "Me estoy entrenando, pero no te voy a mentir: estuve 10 días de vacaciones. Pero estoy sano y con muchas ganas. Lo demás viene solo", cuenta a modo de reseña. Once títulos en Italia avalan su condición de ganador, pero tanta vuelta olímpica no lo aburguesó, al contrario: "Estoy muy motivado, me interesa el proyecto". A su lado, Gustavo Alfaro sonríe. "Yo estoy más motivado que él: por tenerlo en el equipo", acota orgulloso. La consulta sobre la recomendación contundente de Fossati pone colorado al defensor: "Tengo un aprecio muy grande por Jorge, siempre se portó muy bien conmigo. Su concepto me llena de orgullo, es lindo que hable así de mí". Pero enseguida mete el freno y en uruguayo básico contesta: "Ojo, tampoco soy Maradona, soy un defensa, no estoy para ganar un partido yo solo..."
Después de los saludos de rigor con Alfaro y Savino en las oficinas de Hugo Issa, y con Olé como único testigo, la charla siguió, más distendida, en el restaurante el Mangrullo, de San Telmo. A las 9.35, se lanzó la comilona, con Issa, Montero y Alfaro de un lado de la mesa, enfrentados con Alejandro Lasaigues y otros dos colaboradores del empresario. Hoy, el defensor se entrenará en Uruguay: se espera su primera práctica en el Bajo Flores para mañana.
San Lorenzo, así, consigue dos incorporaciones a las que, del lado del cartel, ninguna del fútbol argentino le hace sombra. Montero (33 años) y Cardozo (34) aportan experiencia y background ganador para alimentar a un plantel con talento y acné en cantidades similares. Muchos pensarán, con razón, si la edad no será un factor negativo. Por lo pronto, Saturnino bajó cinco kilos y en las prácticas engranó su instinto de goleador. Para juzgar a Paolo, habrá que verlo rodar. Por ahora, vale la referencia de Fossati.
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