EEUU furioso: Irán quita precintos en central nuclear de Ispahán y divide a la A
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Irán terminó el miércoles de retirar los precintos en su central de conversión de Ispahán (centro), desatando la ira de Estados Unidos, que habla de "desprecio", mientras la AIEA sigue sin consenso para dar una respuesta, en parte por la oposición de los Países No Alineados, como Argentina o Brasil.
"Hemos retirado los precintos. La fábrica de conversión de Ispahán está completamente operativa", declaró a la AFP el vicepresidente de la Organización Iraní de la Energía Atómica, Mohammad Saidi.
"Todo se desarrolla bajo el control de la Agencia" Internacional de la Energía Atómica (AIEA), que en los últimos días instaló sus cámaras de vigilancia en el lugar, agregó.
Estados Unidos se apresuró a reaccionar. El portavoz de su delegación ante las organizaciones internacionales en Viena, Matt Boland, dijo a la AFP que "la retirada de los precintos es una nueva muestra de desprecio de Irán por las preocupaciones internacionales".
Por su parte, Gran Bretaña, Francia y Alemania presentaron ante la AIEA una moción en la que exhortan a Irán para que cese sus labores nucleares, dijo en Viena un portavoz de la agencia a la AFP.
Los 35 miembros del Consejo de gobernadores de la AIEA se reunirán el jueves a las 15H00 locales (13H00 GMT) en Viena para estudiar la moción, indicó el portavoz Peter Rickwood.
La retirada de los precintos, aunque no ha sorprendido a nadie, podría complicar aún más la tarea del Consejo de gobernadores, que ya de por sí tienen dificultades para ponerse de acuerdo sobre una resolución.
Los occidentales consideran que la conversión y enriquecimiento de uranio en Irán representa un peligro de proliferación ya que, si bien estas actividades producen el combustible necesario para las centrales civiles, también pueden ser utilizadas para fines militares.
De momento la reanudación de la conversión ha sido parcial, porque seguía precintada la parte más sensible de la central, que produce hexafluoruro de uranio (UF6), un gas que al ser introducido en las centrifugadoras es reconvertido en uranio enriquecido.
Irán, deseoso de reducir las sospechas de que pueda fabricar bombas atómicas, ha insistido en que su central de Ispahán reanude su actividad bajo la atenta mirada de los inspectores de la AIEA, que vigila el programa nuclear iraní desde 2003.
La República islámica suspendió en noviembre todas las actividades relacionadas con el enriquecimiento y su paso previo, la conversión, para facilitar las negociaciones con la troika de la Unión Europea (UE).
Pero Irán siempre dijo que esta suspensión era provisional y quedó frustrado con el fruto de un diálogo que en su opinión buscaba privarlo de su derecho "inalienable" al enriquecimiento.
Poco antes de reemprender su actividad en Ispahan, Irán calificó de "inaceptables" e "insultantes" las propuestas de cooperación de la UE y declaró "irreversible" la reanudación de la conversión.
La UE reaccionó inmediatamente convocando una reunión del Consejo de los gobernadores.
Y llegó más lejos blandiendo la amenaza de llevar el caso iraní ante el Consejo de Seguridad de la ONU -habilitado para imponer sanciones- si persistía en su empeño.
En principio, la sesión de la AIEA no desembocará en el Consejo de Seguridad, ya que los europeos no han tirado la toalla y quieren convencer a los iraníes de que vuelvan a suspender esas actividades y permitan la instalación de precintos.
Pero, según fuentes diplomáticas europeas, no son optimistas.
Las discrepancias en el seno de la AIEA benefician a los iraníes. Países como Argentina, Brasil o Sudáfrica están preocupados por la repercusión que pueda tener en sus propias aspiraciones nucleares.
Los No Alineados son más bien partidarios de una simple declaración en vez de una resolución, más vinculante.
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