La ayuda comienza a llegar a Pakistán
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La ayuda comenzaba por fin a llegar este martes a los miles de damnificados del noreste de Pakistán, más de tres días después del violento terremoto que podría haber dejado 40.000 muertos en el sur de Asia.
Helicópteros militares estadounidenses llegaron a Muzaffarabad, capital de la región de Cachemira bajo control paquistaní devastada por el terremoto del sábado, constató AFP.
Gracias a la reapertura de las carreteras, decenas de camiones del ejército paquistaní comenzaban también a llegar a esta ciudad de 125.000 habitantes, destruida en sus tres cuartas partes por el seísmo de 7,6 grados en la escala de Richter.
En la ciudad devastada, los habitantes iban perdidos y desamparados, llevando en el mejor de los casos palas y barras de hierro para tratar de desenterrar a sus parientes sepultados bajos los escombros.
La llegada de la ayuda es crucial, sobre todo por razones sanitarias. La organización Médicos sin Fronteras (MSF) advirtió este martes contra los riesgos de epidemias.
No lejos de Muzaffarabad, en la ciudad de Balakot, también devastada, la llegada de un equipo de 15 franceses de la Seguridad Civil, primeros socorristas extranjeros en la localidad, hizo renacer las esperanzas entre los que hasta ahora buscaban a sus parientes sepultados bajo los escombros sin otros medios que sus manos.
"Mi hijo está allí debajo. Creo que aún está con vida", exclamó el doctor Farid, cuyo hijo de 13 años está sepultado bajo las ruinas de la escuela Shaheen donde aún sobrevivirían unos 30 niños y su profesor.
En la capital, Islamabad, un desenlace feliz repuntó el ánimo de los socorristas cuando una mujer iraquí y su hijo de dos años fueron rescatados en la madrugada de este martes de la torre Margalla, un inmueble de 10 pisos que se derrumbó durante el terremoto.
En Pakistán, la catástrofe provocó entre 30.000 y 40.000 muertos y más de 60.000 heridos, según cifras no oficiales. En Cachemira indio, 1.100 personas murieron y más de 5.000 quedaron heridas.
El primer ministro indio, Manmohan Singh, viajó este martes a las zonas siniestradas.
El seísmo también provocó tres muertos al este de Afganistán.
"La mayoría de las víctimas son escolares. Es toda una generación que se perdió en las zonas más afectadas", precisó a AFP el general Shaukat Sultan, portavoz de las fuerzas armadas paquistaníes.
Las organizaciones humanitarias estiman entre 2 y 3 millones el número de personas damnificadas y la mayoría no ha visto hasta ahora ni la más mínima ayuda, en particular en los poblados de montaña en los contrafuertes del Himalaya.
En algunos casos, la desesperación se transforma en cólera, como en Muzaffarabad, donde los escasos camiones militares que acababan de llegar fueron asaltados. Los comercios abandonados comenzaban también a ser saqueados.
Frente a la amplitud de la catástrofe, numerosos países multiplicaron sus esfuerzos para enviar ayuda.
Kuwait prometió una ayuda material récord de 100 millones de dólares, lo mismo que los Emiratos Árabes Unidos, lo que significa el doble de la ayuda anunciada por Estados Unidos.
Australia aumentó una vez más su ayuda hasta llegar a unos 8 millones de dólares. Irlanda triplicó su aporte, a 3 millones de euros. Canadá acordó enviar 17 millones de dólares, Japón 20 millones. Muchos otros países enviaron equipos de socorristas y prometieron aportes financieros.
Varios países enviaron helicópteros, como lo pedían las autoridades de Islamabad.
Israel, país que no tiene relaciones diplomáticas con Pakistán, también le propuso su ayuda.
Pakistán aceptó la ayuda de su gran rival, la vecina India. Cachemira, epicentro de la catástrofe, es un territorio disputado entre India y Pakistán y ha sido causa de dos guerras.
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