Los insólitos pretextos para no trabajar
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Los norteamericanos, con fama de trabajadores infatigables y de trepadores en la escala empresarial, podrían estar cambiando de actitud a juzgar por encuestas que revelan un notable aumento entre ellos del ausentismo laboral.
Una encuesta, realizada por una empresa de búsqueda de trabajo por internet, refleja, por ejemplo, un incremento del porcentaje de quienes alegan que quieren utilizar un día "de enfermedad" por no sentirse bien, cuando es mentira.
El 43% de los sondeados reconocieron no haber ido a la oficina al menos una vez en el último año con ese pretexto, cuando en 2004 ese porcentaje fue del 34%.
La encuesta, realizada en agosto entre 2.450 empleados y 875 encargados de recursos humanos, reveló que el día más recurrente para tomarse un respiro es el miércoles, cuando puso en práctica su coartada el 27% de los empleados.
Le siguen el lunes, con un 26%, y el viernes, con un 14% de los trabajadores que reclamaron estar enfermos, aun a riesgo de ser escrutados más de cerca por sus mandos ante la sospecha de que sólo deseaban prolongar el fin de semana.
En la misma línea, la encuesta recoge que los empleados han agudizado el ingenio hasta inventar excusas francamente llamativas, y algunas tan peregrinas como "olvidé que me casaba hoy".
"Mis llaves se fueron por el inodoro", "choqué con la puerta automática del garaje antes de abrirse", "estoy demasiado gordo para que me quepan mis pantalones de faena", son otros pretextos que los jefes dicen haber recibido de sus subordinados.
Una oficinista que llegó a recurrir a la intervención divina. Tras explicar que no confiaba en despertadores y se levantaba de a diario gracias a una revelación divina, justificó su ausencia con el argumento de que esa mañana, "Dios no me ha despertado".
La originalidad no fue, sin embargo, siempre recompensada, y a bastantes defraudadores no les fue nada bien, ya que un 23% de los empleadores aseguró que habían despedido a algún trabajador por faltar a su puesto sin causa justificada.
La causa del fraude laboral fue justificada en el 23% de los encuestados con el argumento de que simplemente necesitaban descansar algo mas, mientras que el 17% reconoció que faltaron porque, sencillamente, no tenían ganas de ir a trabajar.
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