El escándalo de Britney y su marido en plena calle
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Kevin Federline no tiene límites. La “princesa del pop” debió frenar a su marido, que quería que su pequeño hijo se hiciera un piercing
Kevin Federline sigue haciendo de las suyas. Esta vez, se llevó a su hijo Sean Preston para ponerle un piercing en un reconocido salón de belleza de Malibú.
Según cuenta el sitio elsemanaldigital.com, que cita a Sunday Star, Brit enfureció cuando se enteró la locura que iba a cometer su inmaduro esposo.
La cantante le ordenó a sus guardaespaldas que sigan el auto de Kevin, donde llevaba al pequeño de cuatro meses.
Al ver tal escándalo, el muchacho frenó y debió enfrentarse con su enojadísima esposa, que le preguntó cómo se le había ocurrido tal locura.
Es que, según Spears, el niño todavía no tiene las vacunas. Además, con un arito en la oreja Sean parecería una niñita.
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