Cómo Vivir Mejor Trabajando Menos?
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El downshifting surgió en los EEUU y logró movilizar a los ejecutivos de algunas empresas que implementan soluciones para tener empleados que trabajen menos, ganen bien y tengan también calidad de vida personal.
El downshifting es un concepto anglosajón que responde a una de esas eternas preguntas: ¿realmente merece la pena trabajar tanto para ganar un dinero que no tenemos tiempo que disfrutar?
Cada vez hay más gente que se da cuenta de que el dinero, por si mismo, no hace la felicidad. El downshifting promete libertad y calidad de vida a cambio de una existencia más sencilla. ¿Tentador? Puede ser, pero quien decide este camino ha de estar preparado para renunciar a ciertas cosas.
¿Qué es el downshifting?
Generalmente se aplica al ámbito laboral y significa bajar el ritmo. El downshifting surgió a finales de los ochenta en Estados Unidos en pleno auge de la cultura del ejecutivo exitoso. Un grupo de gente cada vez más amplio se dio cuenta de que ganaban dinero y poseían muchas cosas pero trabajaban demasiado y eso tenía sus consecuencias: estrés, pérdida de la vida personal y familiar... No valía la pena. Y así surgió el downhsifting: vivir con menos pero ser dueño del tiempo.
John D. Drake, autor de un libro sobre downshifting, describe al prototipo de persona adecuada para este cambio de vida:
1. Está harto de trabajar muchas horas.
2. Busca más satisfacciones en la vida que en el trabajo.
3. Gana un buen sueldo pero se plantea si vale la pena.
Bajando el ritmo
No todos podemos permitirnos dejar un trabajo para así bajar el ritmo. Pero el downshifting puede practicarse a distintos niveles. El más básico y menos arriesgado es adaptar el trabajo a un ritmo más humano, con plazos razonables o aprendiendo a decir que no.
Un segundo nivel es cambiar nuestra situación laboral, pidiendo por ejemplo un traslado o planteando la posibilidad de trabajar desde casa. El tercer nivel, el downshifting en sentido estricto, consiste en dejar el trabajo y buscar nuevos caminos que se adapten a nuestras expectativas.
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